miércoles, 3 de abril de 2013

Mi pasado comunista: Una valiosa lección

Sí, antes estaba totalmente convencido de que el comunismo era la mejor alternativa. Estaba convencido de que la verdadera democracia sólo se encontraba allí. Pero cada día que pasaba, me preguntaba cada vez más si matar a gente para establecer un régimen de carácter totalitario era ético. Me preguntaba si Lenin hizo lo correcto. Eso sí, desde el principio sabía que Stalin era un auténtico hijo de puta. Ahora aún más. La bandera comunista ondeaba en mi escritorio por aquellos tiempos... Yo creía que era el único sistema justo. Además, veía en las manifestaciones de Madrid como la gente la llevaba. Yo apoyaba y sigo apoyando a esa gente. Por eso mismo, encontré en el comunismo un refugio ideológico. Un refugio lleno de ratas. Ratas traidoras. Ratas autoritarias. Ratas oligárquicas. Menos mal que salí de ahí.

 Espero que la gente como yo, pueda salir de ahí algún día. Creo que se darán cuenta. Al leer las historias de la URSS, Cuba, Vietnam... Al principio es muy común pensar que es lo mejor establecer el comunismo en situaciones tan desesperadas como las de esos países. Es verdad que en Rusia era necesaria una revolución para derrocar al zar Nicolás II, también en Cuba para derrocar a Batista. Pero el resultado no fue mejor que la situación anterior: Millones de muertos en la URSS en el mayor holocausto jamás visto a manos de Stalin, mucho peor que el de Hitler. En Cuba, una represión impresionante, sin libertades políticas. Además, derrocaron a un dictador para establecer otro. Pues vaya.

En conclusión, que si apoyas un sistema donde te asesinan por ser crítico con él, donde para establecerlo hay que matar a la mitad del país, donde los escritores e intelectuales son totalmente silenciados o directamente encarcelados, donde todo el mundo es exactamente igual y nadie puede destacar, menos el todopoderoso "presidente", claro, allá tú chavalín.

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